con el saco reluciendo por el contraste del desgastado pantalon, caminaba sin pena alguna, con cuerpo pero sin mente. solía pasar el tiempo investigando razones para todos conocidas y en su afán de servir, solía caminar con la frente en alto, por esas calles que al paso se volvían rutina, el lic. le llamaban los transeúntes y con una gran sonrisa y un amable buenos días detenia el ritmo al pasar y sin mas se perdía nuevamente en su rutina. yo lo vi. yo lo salude y la curiosidad me hizo detenerlo un día y charlar , saber de su caminar de su vestido de su pensar, joven me dijo disculpe tengo prisa pero agradezco su interés por saber de mi vida, la verdad si no llego a tiempo al juzgado me van a dar por notificado y es un proceso que ya llevo de varios meses, es por ello que no le puedo atender...disculpe. y sin mas me dejo viendo como se alejaba de mi, con un rápido caminar, con los pasos apurados a su destino el juzgado, su caso, su cliente, su trabajo su rutina.
no fue sino 5 minutos mas tarde que paso de regreso por donde me encontraba cuando con una mirada extraviada y atropelladamente al paso el lic con su mismo saco reluciendo por el desgastado pantalón, paso como siempre, a prisa, desconocido, meditando con su cuerpo